En esa Avenida
desvencijada, con edificios
la luz mortecina
guía
los pasos:
el
de un hombre y su perro
una
mujer y su hija
Él
y su pena
ellas
y sus miserias.
Solos
más que solos
cubiertos
por la noche y el frío,
mientras
los ventanales
lloran
su soledad,
la luz mortecina/
se desvanece.
(Imagen de la web)

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