martes, 20 de diciembre de 2016

DE REGRESO A LA HACIENDA

                                                                                            IMAGEN DE LA WEB


Hoy recojo las burbujas del olvido

Que se asoman sobre cada piedra del camino

Y en el olvido aparece la risa

De esos años vividos.     

Era el camino arisco y polvoriento

Enramada de flores en primavera

Fronda de árboles ansiosos

Cuyas hojas volaban como pájaros

Arremolinando sus alas polvorosas.

Buenos días doña Tere

Buenas tardes don Raúl ¿cómo le

 ha ido?

¿Ya parió la vaca su ternero?

Si mi niña ¡y qué ternero!

Ya la entrada a la Hacienda esta oculta

Con  una reja que protege de vecinos

Ya las casas se perdieron entre el ladrillo

Que encarcela la visión

Y de la fresca ramada solariega

Solo queda una casa inmensa.


Hoy la tierra árida de sufrir se estremece

Y mira con compasión sus nuevos dueños

Que asfaltan la entrada

Cercenando la sombra que producían

Las ceibas donde colgaban las melenas

Solo queda de ese ayer, una gran piedra

Que envejece encorvada y mira

Recogiendo los misterios del camino

Sigilosa los guarda en sus entrañas

Y se los cuenta a la luna, al caminante

Al único buey que aró la tierra

Y que hoy llora su destino.

Ese camino reconoce los pasos

De aquellos que regresan

Y las piedras sonríen

Cuando alguno recrea aquel momento

Del hombre sin cabeza, que montado en su caballo

Hacía correr a los antiguos habitantes


Por ese largo camino, lleno de espantos.