domingo, 5 de octubre de 2014


                                                                                        Imagen de la WEB


A ti te llamo, braza ardiente

Que quema mis entrañas,

Y carboniza

Mi piel de huellas.


Mis caminos se abren en senderos,

Y buscan tu ceiba amanecida

De sombras y movimientos

Mojadas por la lluvia.


Tus raíces se pierden en el pensamiento,

Gravedad que te adhiere

A mi piel nívea

No pudiendo escapar de este, tu sueño.


Ámame, siembra de trigo

Que amanece sobre el suspiro del sol,

Tiéndeme sobre tu pecho de sembrados

Y recoge la mies  de mis besos.

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