martes, 6 de octubre de 2015

A ESTE AMOR OTOÑAL QUE RECORRE MIS DIAS

A este amor otoñal que recorre mi vida, que ha llamado cuando menos lo esperaba, le he abierto la puerta de mi espacio y me he rendido ante Él pletórica de interrogantes; es este amor el que esperaba, aquel que abre mis ventanas dejando pasar el silbido del viento, es por él que me contemplo en los espejos empañados y dibujo su rostro con su leve sonrisa y su tierna mirada.

Esta hecho del fuego que consume, y  como velero sin amarras navega  todo mi cuerpo, con sus velas dispuestas, recibiendo el  sonido del tiempo, el eco de lo nuevo que nos llama para envolvernos en sus brazos atizando los sentidos.

Es sed marina que tiende su mirada sobre el crepúsculo gris de nuestros cabellos, pavimentando las grietas del alma entre cultivos silenciosos de pájaros en arrullo, canto de noches y luces de luciérnagas, que recorren nuestros caminos en la búsqueda del tiempo perdido.

Es un amor forjado desde aquel cuarto creciente en tránsito hacia la luna llena, cuando los luceros se asomaban sin pudor, regalándole a la noche cocuyos titilantes, prendidos al manto de mis antojos, girando alrededor de mi existencia.

Ahora soy Yo y mis circunstancias y tus manos y mis manos, Eros y Tanathos fundidos en un beso, soy tu refugio y mirada, tu arrullo y nostalgia, tu amor y ternura, soy la que ata, la que une, la que no espera porque estás aquí siempre, tenue o vibrante, emergente, cálido o crepuscular, con nuestras miradas fijadas en el otoño, con un amor de primavera.

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