martes, 8 de agosto de 2017

QUÉ LARGO CAMINO


¡Qué faena!, pero ¡qué faena la del día de hoy!, por poco nos alcanzan, pero ¡qué va! logramos despistarlos, esos pobres cazadores de iguanas, no cuentan con la habilidades nuestras, menos mal que encontramos este sitio, aquí podremos recibir el sol, hay abundante vegetación, flores y plantas deliciosas, creo Pablo que debemos descansar un poco más antes de meternos al agua, noooo, ni de riesgos, ¿tú crees que mi susana va a esperar más tiempo? No, está en celo y Yo muy dispuesto, cansado o no continuaré mi camino, espera, no te adelantes a los acontecimientos por favor, no debemos perder el norte, acuérdate que es ella quien elige, además tu bien sabes que siempre nos ha tirado” los perros a los tres”, pues si ¿no? , pero probemos suerte, aunque viéndolo bien y con este cansancio que llevamos encima, será mejor descansar un poco, para luego continuar hacia la cita con nuestro destino.
Amanece, ellos continúan durmiendo profundamente, extenuados, casi que sosteniéndose entre ellos, comienzan a despertarse, miran para todos los lados, se sorprenden de todo el tiempo que durmieron, poco a poco se estiran, sacuden sus cuerpos, ya han pasado más de siete horas, desde cuando lograron evadir al cazador de iguanas que por poco los convierte en zapatos, bolsos o correas o en un suculento almuerzo, pero escaparon, presurosos inician el viaje, Susana los espera, cuando llegan al lugar de la cita, su amiga dormita plácidamente en brazos de simón la iguana más experimentada del grupo, solo atinan a mirarse y sobre una piedra grande lloran abrazados.  

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