miércoles, 23 de enero de 2019

TU CASA, MI CASA, NUESTRA CASA




Esas casas de mirar furtivo

Donde florecen las penas y alegrías

Tienen el sello de la vida.

Casas de puertas entre abiertas

Con sus pórticos de historia cargados

Son un canto a la esperanza.

Algunas con su espíritu abacial

 sus paredes se conservan las miasmas

 De cerillas y veladoras encendidas,

Y se escuchan los ruidos

 de las herraduras y del tabor.

Hogar colmado de flores 

 de espíritus y chirrido de puertas

Refugio de los mayores,

Ventanas abiertas al viento

Que recogen y guardan

 los secretos en baúles antiguos,

Celosamente custodiados

 en el ático de la casa.

Música que sale de una vitrola , 

el piano que revienta tonadas

El canto de mirlas en sus corredores

Y un pozo de agua en el interior del patio,

espacio solariego que invita al recuerdo

entre el ruido del crujir de la madera,

y esas velas que se prenden y se apagan

al soplo de un abuelo

que exhaló su último suspiro,

Quedando detenido, 

en los rincones de esa casa.

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