viernes, 23 de abril de 2021

¡ Y AÚN NOS ASOMBRAMOS! -HAIKUS






Aparte DEL PROLOGO

Entre la simplicidad del silencio, la tranquilidad del momento y la observación, surge el haiku para relatarle a los seres humanos la belleza de la naturaleza.

Es un momento sagrado, es una comunión del espíritu con la naturaleza, en donde ésta se muestra en todo su esplendor y el observador logra captar a través de sus sentidos ese momento maravilloso, ese estado de conciencia que recoge y replica a través de la pluma ese instante único e irrepetible.

En su esencia el haiku tiene un tiempo, el presente, el aquí, el ahora, que sorprende, que refresca, que maravilla; es un ahora que capta la armonía del entorno, la belleza del instante, lo que se está viviendo en este momento, es “viento que levanta el cabello regalando sombras al rostro”, se puede determinar que la vida es un permanente Haiku, que nos llega a través de la observación, de la atención, de la aceptación.

Se puede afirmar que en el haiku no se cuestiona, no se compara, no se valora, no existen juicios, solo se observa y se capta el instante.

Un haiku es lo que sucede en el momento presente, es una acción irrepetible, el movimiento de un pájaro jamás será el mismo al instante siguiente, por ello no podemos comparar, ni hacer juicios de valor, pues destruiríamos la particularidad del momento, es decir la esencia del Haiku.

                                                            Serenidad del río

Irrumpe su tranquilidad

La piedra que cae

 Es deber ser en la construcción del Haiku, el observar el hecho, el momento que regala la naturaleza, es un estar vacíos de toda experiencia y conclusiones, por ello entre más liberados se está de pensamientos y acondicionamientos el resultado de esto es un haiku puro y muy sensible, es un mensaje que capta la mente y lo reproduce tal cual como sucede, como se observa. 

Es la propia naturaleza la que nos da ese momento único, maravilloso e irrepetible.

Se puede tomar como ejemplo un viaje a lugares que no se conocen, que no se está acostumbrados a verlos, estos producen un gran asombro, una sensación de lo nuevo, de lo desconocido, de aquella experiencia maravillosa la cual se quiere retener.

El observar un momento de la naturaleza, sin presupuestos o ideas, solo captando el suceso, esto es algo que maravilla los sentidos y al espíritu; es aquí cuando la capacidad de sorprenderse aflora, convirtiéndose el Haikú en un regalo de la naturaleza, es una manera de entregarle al mundo instantes de paz y amor.

                                                            Flores rosadas

El añoso guayacán

En primavera

                                       Aijah.

                                                       


 

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